La princesa de Ukok, conocedora del secreto de «La puerta del firmamento»

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La princesa de Ukok, conocedora del secreto de «La puerta del firmamento»

Las personas de todas las épocas han sido atraidas por lugares misteriosos y desconocidos de nuestro planeta, lugares de Poder, donde sientes una atmósfera especial y un poderoso impacto energético.

Estos lugares de poder son creados por la naturaleza misma, y ​​muchos de ellos fueron considerados sagrados desde la antigüedad; allí se llevaban a cabo oraciones, rituales sagrados y rituales chamánicos.

Existen especialmente muchos de esos lugares en Altái, hogar del chamanismo siberiano.

Hay un fuerte efecto curativo, emocional y físico en esos lugares, donde la vanidad y la ansiedad desaparecen. El hombre se sumerge en la antigua y sabia atmósfera del chamanismo y recibe la bendición de los Espíritus de Altai.

Uno de esos lugares en Altái es la Meseta de Ukok, llamada por los propios altaicos «Las Puertas del Firmamento». Allí acontecen muchos misterios que dicen estar relacionados con los espíritus de la montaña.

En los años 90 fue encontrado en la meseta el enterramiento de la Princesa de Altái. Acerca del origen de la princesa, la polémica continúa. Los análisis de ADN dieron como resultado origenes europeos. Por otra parte, los resultados de otros análisis de los restos de la chamana indican un origen extraterrestre.

Las leyendas de Altai dicen que ella es la progenitora del pueblo de Altái, la legendaria «princesa Kadyn». Es considerada la madre, la progenitora de los chamanes. En una de las leyendas de Altai se cuenta acerca de una chica que de pequeña se quedó sin sus padres; su padre era Dios mismo y su mujer, la madre Tierra. El padre, antes de regresar a su planeta, puso tatuajes en el cuerpo de su hija, para ayudarle con aquellos misteriosos jeroglíficos a declarar su derecho a gobernar la tribu una vez llegado el momento, y para guardar los mensajes de los dioses a los terrícolas en los que se revelaban muchos secretos de la Creación. El padre regresó a su casa en el Cielo, entregándole a su hija una bola de cristal, pero la madre no pudo soportar la separación y murió. Un sabio anciano de una de las tribus se ocupó de la educación de la niña y le transmitió el conocimiento sagrado. La chica, por sí misma, tenía el don de ver el pasado y el futuro, comprender el lenguaje de los animales y las aves; sabía cómo aliviar el dolor mediante la imposición de manos, podría detener una hemorragia inmediatamente y protegerse de cualquier animal del bosque.

La princesa tuvo que pasar por muchas pruebas para transmitir a su pueblo el gran conocimiento sobre la estructura del mundo, sobre los espíritus.

En el momento señalado, la princesa decidió morir y reunirse con su padre en un planeta distante. Bebió una infusión de hierbas que le causó un sueño profundo y especialmente vívido. Antes de marchar, la gobernante entregó a su chamán de confianza un cristal mágico, dio las últimas instrucciones a su pueblo y le pidió a imponer una prohibición de entrada en su tumba hasta tiempo lejanos, cuando la gente estuviera dispuesta a aprender y comprender los misterios del Universo, codificado en las señales en su cuerpo a modo de epístola para la humanidad. El chamán hizo todo lo que la princesa de Ukokskaya dejó indicado.

El mensaje de la inviolabilidad de la tumba rezaba así: «Tu vida cambiará si tocas esta tumba. Serás el responsable de la futura vida del planeta, tocando el Mensaje prematuramente. No toques aquello que no puede usar con la razón. Te lastimarás mucho. Espera a los Mensajeros del Cosmos. No te apresures a comprender todo por ti mismo, pues tu Razón aún no está lista; no ha alcanzado la madurez cósmica».

Pero, desafortunadamente, la entrada a la tumba ocurrió de forma prematura. En 1993 se violó el “sello de prohibición”, aunque las personas involucradas en las excavaciones recibieron señales de que aquello no se debía hacer todavía.

Boris Melnikov, uno de los participantes en las excavaciones en la Meseta de Ukok, comentó:

«Para derretir el hielo que cubre la momia, los científicos comenzaron a verter sobre ella agua hirviendo. Entonces despertó el espíritu de la inquieta princesa de Ukok.

Era un día claro, no había nubes en el cielo —Recuerda Boris Viktorovich—, y estruendosos relámpagos sumieron de pronto en el pánico a los habitantes.

—¡No! Entren en razón; ¡dejen de cavar! —Gritaron a los arqueólogos—. ¡Los terribles espíritus de Ukok os ordenan parar!».

Sin embargo, los científicos no son personas supersticiosas y no creen en los espíritus. Continuaron trabajando, incluso cuando el suelo se estremeció de repente. Sin embargo, cada vez los temblores se hacían más fuertes, y se tenía que tomar una decisión.

«Espíritus o no, cargamos el hallazgo en el helicóptero y emprendimos la marcha a Novosibirsk . —continúa contando el arqueólogo—. No por la venganza de la princesa de Ukok, sino porque la momia podía sufrir durante el terremoto.

Sin embargo, solo pudimos volar hasta Barnaúl. En el aire, falló el motor del helicóptero y el equipo de arqueólogos casi se estrella. Después del requerido aterrizaje de emergencia, los ingenieros no pudieron encontrar la razón de la avería».

La venganza de la princesa de Ukok, aseguraron los chamanes. «Si no se devuelve la momia a Altái, a Rusia le esperarán guerras y cataclismos».
Como demostración de estas palabras, recorrió Altái un fuerte terremoto y el país, en general, se vio inmerso en una sucesión de conflictos y catástrofes.

«Cuando los tanques empezaron a disparar al edificio de gobierno, recordamos esta profecía —dijo Menikov—. Después vino la tormenta de invierno en Grozny que sirvió como inició de la Primera Guerra Chechena…».

El 27 de septiembre de 2003, un fortísimo terremoto sacudió las montañas de Altai. En el epicentro la fuerza de los temblores alcanzó 8-9 puntos en la escala Richter. Decenas de áreas pobladas se quedaron sin luz, calor o medios de subsistencia. La ola de terremotos llegó desde las montañas de Altai hasta Novosibirsk. Los Altaicos están seguros de que aquello no fue un accidente: se trató de una amenaza directa, una despiadada demanda de la Tierra de Altai para que se le devolviera aquello que le fue quitado. Más de 2 000 movimientos sísmicos sacudieron Altái hasta el 2004, después de que la Princesa fuera llevada a Novosibirsk a setecientos kilómetros. La gente de Altai organizó mítines y presentó demandas para conseguir el retorno de la momia de la Princesa Ukok.

El 21 de septiembre de 2012, la princesa Ukok regresó a su tierra natal. Ahora la momia se encuentra en el Museo Nacional de Historia Local de la República de Altai en Gorno-Altaisk. Los científicos continúan investigando la momia de la princesa Ukok, pero no se sabe si podrán desentrañar el misterio de los signos en su cuerpo. Las fuerzas luminosas están listas para revelar los secretos del Universo a las personas, pero ¿están listas las personas para aceptarlas? Logramos obtener solo una pequeña parte de este conocimiento…

Desde entonces han transcurrido cientos de años, pero las tradiciones del chamanismo siberiano, el conocimiento de los espíritus y la organización del mundo, han preservado su primordialidad y verdad. La Princesa Ukok, que transmitió el cristal mágico a los chamanes, les dio con este la sabiduría del universo, el misterio del mecanismo del mundo. Los chamanes, los ancianos del pueblo de Altái, siempre fueron, y siguen siendo, los portadores del conocimiento sagrado que transmiten de generación en generación de acuerdo con los usos de sus antepasados.

El chamán en Altái es conocido como «kam». Es una figura muy respetada y honrada a la que se le pide ayuda y consejo. El kam sirve como guía entre el mundo de los vivos y el mundo de los que se marcharon de este, así como también lo hace entre el mundo de las personas y el mundo de la naturaleza. Los kamy aparecen de acuerdo a los dictados de los espíritus ancestrales. Después de haber completado su formación bajo los auspicios de los espíritus y habiendo recibido de ellos su pandereta, el kam obtiene su reconocimiento entre el resto de elegidos por los espíritus.

El chamanismo no es solo una creencia en los espíritus. El chamanismo es la doctrina de las formas de interacción consciente y deliberada con la naturaleza, con el mundo. Los espíritus no suelen abrir su presencia a una persona y rara vez muestran sus intenciones. Esto implica que una persona debe dirigirse a ellos. Sin embargo, para lograr un contacto permanente y profundo con los espíritus, estos solo pueden elegir a unos pocos: los chamanes. El chamán se convierte en mago y hechicero, y durante el ritual llama a su alrededor a un grupo de espíritus amigos, sus ayudantes.

Altái guarda una gran cantidad de misterios por resolver. Los orígenes de muchos de los antiguos conocimientos de los chamanes, la cuna de la historia y la cultura antigua, se mantienen en esta tierra.

En unos días con una fuerte marca astrológica, del 29 de julio al 8 de agosto, vamos a realizar una expedición chamánica a los lugares de poder en Altái. Nuestra expedición comenzará con una visita al Museo Nacional de Gorno-Altaisk, donde ahora reposa la momia de la Princesa de Ukok, y le pediremos su bendición para el camino que vamos a emprender.

Durante la expedición vamos a tratar de comprender su misterio mediante la realización de rituales chamánicos, la conexión a la sabiduría de los antepasados y la comunicación con los espíritus de la tierra de Altai. El culmen de la expedición será la propia visita a la meseta Ukok, donde encontraron la tumba de la madre de los ​​chamanes, la Princesa de Ukok, donde realizaremos un rito chamánico a fin de sentir el conocimiento antiguo que fue traído por ella a la Tierra.

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