Como fue esto en el año 2018: EL MUNDO DEL CHAMÁN LOS MISTERIOS DE LA PRINCESA DE UKOK

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Como fue esto en el año 2018: EL MUNDO DEL CHAMÁN LOS MISTERIOS DE LA PRINCESA DE UKOK

En el folcóre local, mucho antes del descubrimiento de las tumbas, existía una antigua leyenda que hablaba sobre la princesa Kadyn. «…en la alta meseta de Ukok al sur de Altay, ubicada a 3 kilómetros sobre el nivel del mar, considerada desde tiempos ancestrales un territorio sagrado. A los pies de las montañas Tavan Bogd, se encuentra el escarpado mundo llamado “la segunda capa del Paraiso, habitada por los hijos del cielo”». La leyenda cuenta más adelante cómo, según los escitas llegados hacía muchos milenios, antes que ellos habían vivido seres que provenían de las estrellas y que poseían poderes sobrenaturales. Y en algún lugar, en el centro de las cimas de Tavan Bogd, vivía el misterioso Huandi con su «equipo». Es posible que esta «persona» fuera el capitán de una nave especial que habría llevado a un grupo de científicos extraterrestres a la Tierra; en las crónicas de los escitas, Huandi y su equipo se marcharon en un dragón de fuego fundido en cobre a su casa, hacia las estrellas, después de habitar nuestro planeta varios años.

Día 1 de la expedición

Una vez calmado el ajetreo de los preparativos, comenzó nuestro gran Camino hacia la princesa de Ukok. El grupo estaba compuesto principalmente por mujeres, así que durante el viaje sonaría mucho un divertido apelativo, «el batallón de mujeres». Y no era de extrañar: de veinticuatro miembros de la expedición, solo había un hombre.

Al comienzo de nuestro viaje, visitamos el museo de Gorno-Altái. Allí descansa ante los ojos de las gentes la momia de la princesa de Ukok, o como la llamaban respetuosamente los locales: «Ojos del dolor» o princesa Kadyn.

Comunicándonos en silencio con la princesa a través del cristal que separaba el sarcófago de los visitantes, le pedimos que bendijera nuestro camino, que nos llevara a través de todas las pruebas y le comunicase a nuestros corazones la razón de nuestro viaje.

El simple hecho de estar ante su presencia, nos generaba una serie de sensaciones muy particulares: comenzamos a sentir pinchazos en la punta de los dedos y una presión en el pecho. A algunos el corazón comenzó a acelerárseles sin motivo aparente.

Y de este modo, con la sensación de algo grande y desconocido ante nosotros, proseguimos. El camino se encontraba en un escarpado paso a través de montañas majestuosas, valles y ríos salvajes en la zona de la población de Ongudái.

El lugar de nuestra parada resultó ser muy especial y místico. Nos acomodamos en unas pintorescas yurtas mongolas y Ailahs (viviendas tradicionales de Altái) en el territorio del parque natural de Uch-Enmek. Las casitas estaban entre montañas. El pequeño valle se hallaba rodeado de picos por todos lados.

Fue simbólico el hecho de que el cuidador de esta zona protegida fuera un chamán local, el director de la asociación de los chamanes de Altái. Hace algún tiempo, tenían lugar allí grandes reuniones de chamanes de Altái, Mongolia y Sudamérica. Para nuestra expedición chamánica, aquello era sin duda una buena señal. Por la tarde, después de bañarnos y reunidos en una de las aldeas, nos dirigimos al Espíritu del fuego, guía entre mundos, con plegarias y ruegos a los Grandes Espíritus de Siberia, Altái, espíritus locales y a la del chamán de la zona para hallar ayuda y bendiciones.

Día 2 de la expedición

Una mañana maravillosa. Todos durmieron increiblemente, a pesar de que los espíritus que habitan el lugar bromearan golpeando las paredes de nuestras casas. La guía, Olga, no contó que los habitantes llaman a estos espíritus «Almas» (yetis locales), y consideran que esta es la manera en la que muestran su curiosidad, comprobando quién llega a su territorio.

El desayuno del segundo día fue un acontecimiento especial. Durante la comida escuchamos acerca del misterio del renacimiento de la comida en la energía sutil. Y con cada palabra, se abrían más y más las fronteras del Conocimiento. Concienciarse de que la toma de cada porción de comida y la atmósfera del evento es un sutil proceso de transformación, nos proporcionó un entendimiento profundo de que podemos desarrollarnos espiritualmente a través de la alimentación.

Después, hubo una excursión que comenzó con una presentación de las tradiciones, costumbres e historia de los habitantes nativos de Altái.

Visitamos el valle Karakolsk, donde pudimos ver pinturas rupestres, los famosos petroglifos. El punto cúlmen de nuestra excursion fue el complejo memorial de los montes de Karakolsk. En el centro de un gran prado estaban los restos de una antigua construcción compuesta de estelas de piedra. Eran tres elementos pétreos, con restos de símbolos y signos grabados, en los vertices de un triángulo equilátero imaginario, y una estela en el centro. Se supone que, junto a Stonehenge, se trata de la estructura más antigua de todas, y que servía para la transmisión de información.

«Da la sensación de que en aquel lugar hubo una civilización antigua. La información que se encuentra allí es, por supuesto, muy difícil de comprender, pero el sentimiento y la belleza permanece todavía. Nos mostraron dos renos ubicados en lados opuestos que mediante sus cornamentas transmiten la energía del sol. Sentimos el alma de las civilizaciones antiguas y la comprensión de que en estos petroglifos se encuentra un ser que quiere transmitirnos información».

Marina (Ekaterimburgo).

Después de la excursion, continuamos nuestro camino hacia la siguiente parada: un campamento turístico que se halla no muy lejos del pueblo de Aktash.

Después de una emotiva cena en el campamento, comenzamos una pequeña caminata para realizar el primer ritual.

En el ritual chamánico saludamos a los espíritus. En medio del sonido de los tambores y las arpas de boca, ocurrió una sutil comunión con los espíritus de Altái; hicimos contacto con las Fuerzas Superiores y sentimos su apoyo. Nos esperaba la parte más dura del camino, la parte alta de la meseta de Ukok. Aquellas sensaciones fueron muy importantes para prepararnos.

Más tarde, junto al fuego, realizamos un ritual secreto y vibrante. El jefe de nuestra expedición regaló a cada participante un pequeño bote de cristal con un tapón. Estas botellitas estaba destinadas a que cada uno los llenase con tierra de Altái. En un maravilloso torbellino de emociones, nos intercambiamos las botellitas de mano a mano mirándonos a los ojos y llenándolos de deseos luminosos para nuestra expedición.

Día 3 de la expedición

La nueva mañana en las montañas nos despertó con gran deleite. Una suave carrera por la orilla del río Chuya nos animó y llenó de alegría. Durante la carrera tomamos ejemplo de los bisontes, cuyas familias, en estado natural, protegen y cuidan a los miembros más débiles moviéndose a su alrededor al mismo ritmo y dándoles energía. Los más rápidos y resistentes de nosotros no corrían delante, sino que hacían un círculo alrededor de los más lentos, transmitiéndoles su energía y apoyo.

Después del desayuno, fuimos de excursión. El lugar de destino era el complejo de petroglifos «Kalbak-Tash», un lugar increible en cuyas piedras gentes de diferentes épocas y civilizaciones nos legaron información acerca de su vida y su esquema del mundo.

Los signos realizados en las piedras mostraban historias completas. La guía, una profesora nativa de Altái, nos transmitió de una manera muy vívida la manera en la que los altaicos tratan la historia de su tierra y de aquel lugar. Los santuarios de la Diosa Umai fueron de especial importancia durante la expedición, ya que, según las leyendas y nuestras propias sensaciones, transmiten una fuerza especial a las mujeres.

Nos esperaba más tarde un regalo-experiencia poco habitual: un recorrido por el río Chuya en canoa. La mezcla de sensaciones en la orilla se convirtió en una fuerte emoción, especialmente tras sortear los rápidos con éxito. Esta pequeña y extrema aventura nos dio la oportunidad de ver cómo actúa cada uno de nosotros ante una situación crítica, la manera en la que se supera y cuál de los centros (intelectual, emocional o motor) es el que nos rige. Fue una observación interior muy positiva.

Y además, fue una prueba muy seria ante el agua y el frío antes de nuestra subida a la Meseta de Ukok.

«Practiqué por primera vez el rafting. Tuve un millón de sensaciones; Mis sentidos se dispararon y tuve la sensación de que me invadía algo vivísimo, auténtico: aquello que había permanecído dormido en mi interior. Gracias al rafting todo aquello despertó, y quise vivir de una manera intensa y brillante a partir de entonces; ¡vivir de verdad!»

Valentina (Moscú).

Por la tarde, divertidos y de todo corazón, felicitamos a Natalia en la primera fiesta de cumpleaños de las que se celebrarían a lo largo de nuestra expedición. Le deseamos a esta buena chica de sonrisa maravillosa lo mejor.

Día 4 de expedición

Pasamos casi todo el día en la carretera. Nuestro aguerrido equipamiento consistía en un automóvil UAZ y un enorme Ural que recordaba mucho al transporte del film «Guardianes de la noche». El pintoresco paisaje boscoso iba cambiando a unas estepas desiertas a medida que ascendíamos por la montaña. Pasando el puesto fronterizo, nos movimos hacia el siguiente punto de nuestro viaje. El tiempo no acompañaba algunas semanas, y había nevado el día anterior en la zona del paso que debíamos atravesar. De repente, el milagro: justo al movernos hacia las montañas, salió el sol detrás de nosotros y la luz comenzó a inundar todo lo que nos rodeaba.

«Estando en el paso, a una altura de 2500 metros, sentimos con fuerza el lugar: el aire se volvió muy limpio, gélido. Colgamos unas cintas para saludar a los espíritus y pedimos permiso para llegar al lugar donde habita el dueño de la Meseta de Ukok. Es un lugar muy bonito y hay glaciares que se mantienen helados todo el año. Es interesante saber que nos espera más adelante…»

Tatyana (Cheliábinsk).

La primera parada fue las fuentes de Dzhumalinsk. Se trata de un suave valle con fuentes refrescantes que es considerado por los altaicos como un lugar especialmente sagrado donde se honra al espíritu de Ayama.

Según las leyendas, el espíritu, encarnado en una maravillosa joven de dieciocho años montada a caballo, se aparece a aquel que decide pasar la noche junto al agua milagrosa. Las propias fuentes están consideradas como curativas, y los nativos que vienen a sanarse traen como regalo a Ayama collares de colores.

Después de la cena, junto al fuego, como no teníamos collares, hicimos unos adornos de hilos de colores como regalo a la maravillosa Ayama. Cantando melodías y creando aquellos adornos amorosamente, nos dirigimos con el pensamiento al Espíritu con plegarias diversas; algunos solicitaron alegría, otros curación, o calor en la fría noche.

La noche fue realmente gélida, pero por la mañana nos esperaba a todos el calor de la hoguera y el té caliente.

Día 5 de la expedición

Por la mañana pudimos sentir una señal más de que el camino a nuestro destino se hallaba despejado: en el cielo desaparecieron los nubarrones y comenzó a brillar el sol. El guardián de las fuentes nos transmitió las palabras de la chamana local acerca de la aparición de almas luminosas en el valle; los espíritus nos habían regalado un tiempo maravilloso por primera vez en muchas semanas.

Y de nuevo en camino. Nos quedaba por pasar la parte más dura. El camino transcurría a través de montaña, y la velocidad de nuestro movimiento no pasaba de los 5 kilómetros por hora. Las casi 6 horas de camino agreste fueron agotadoras, pero la belleza del lugar al que llegamos valió la pena.

La vista de la Meseta de Ukok rodeada por guardianes montañosos con cimas nevadas de las que nacían nubes, embrujaba. El estacionamiento estaba junto a la orilla de un arroyo de montaña. Sus aguas parecían blancas por su mezcla con arcilla blanca. Parecía que aquello era en realidad el mismo Belovode (Aguasblancas), donde se halla la puerta al gran Shambhala.

Por la tarde, junto al fuego, tuvo lugar el ritual chamánico de sanación del corazón para purificarnos y ser permitidos al sagrado lugar de sepultura de Ochi Bola, princesa de Ukok. Después del ritual, todos los presentes regresamos a un estado sublime que acompanó a la sanación del corazón.

Día 6 de la expedición

Llegó por fin el esperado 4 de Agosto. Este día todos nos felicitamos en aquel día señalado. Y es que aquel era el día de cumpleaños del Gran Chamán Blanco que cambió la vida de cada uno de los participantes de la expedición, gracias al cual el viaje tuvo lugar, y cuyo recuerdo nos trae al corazón una cálida emoción de amor y agradecimiento.

Desde el principio, este día tan especial empezó con sorpresas. Primero vinieron a nuestro campamento los guardias de la frontera a realizar las inspecciones oportunas, ahorrándonos el enorme tiempo que supondría hacerlo por nuestra cuenta. Después, se sumó a nuestro grupo un hombre más tras haber superado muchas peripecias.

El camino hacia el lugar de sepultura de la princesa discurrió por la meseta, y disfrutamos por todas partes de la vista de las montañas y de las nubes sobrevolando majestuosamente la cima. Comunicándonos mentalmente con la princesa de Ukok, nos preparamos para el esperado encuentro con ella. Habiéndonos acomodado alrededor de las piedras del túmulo funerario, golpeamos las panderetas a un solo ritmo y nos alineamos con el lugar. Se sintieron fuertes vibraciones a nuestro alrededor y comenzaron a ocurrir fenómenos increíbles. Las piedras temblaron. Algunos miembros del grupo tuvieron visiones muy claras, algunos experimentaron sensaciones coincidentes con otros .

«Me sumergí profundamente en otra época, vi un magnífico edificio con las fuentes. La Princesa me quería acompañar, caminar conmigo. Y yo le pregunté: “¿Cómo moriste?”. Ella se rio y dijo: “No estoy muerta”. A continuación, les pregunté a los clérigos, y me contestaron: “No está muerta, ¿cómo no lo entiendes? Está viva. Ella simplemente pasó al otro mundo, y no la consideramos muerta, porque cuando ella murió dirigió la manera en la que habíamos de embalsamarla. Ella nos transmitió cómo debía yacer para guardar información, como la guardiana de esa fuerza que transmite”. Ella sabe acerca de nosotros; sabe acerca de nuestros fines y se alegra de que vinieramos, y tiene la capacidad de transmitir ese flujo de benciones para que nosotros conservemos y cuidemos la Tierra. Nos dijo que nos alegraramos más, que cuidaramos de nuestro planeta. Ella amaba el sol. Yo veo como disfruta con ellos, como levanta sus manos y nos dice que bailemos, que nos alegremos…».

En resumen, nos quedó claro que se nos habían legado unas «cápsulas de energía» para la posterior transmisión de energía al mundo. Y que fuimos llamados por la princesa de Ukok para que pudieramos revivir aquella antigua y perdida fuerza de aquella Fuente que permanecía junto a su lugar de entierro.

En el campamento nos esperaba una mesa preparada para la fiesta. Ese día celebrábamos un nuevo cumpleanos, el de Taisiya. Aquella doble celebración en la Meseta de Ukok también se convirtió en un hecho simbólico. Dos fiestas solares, un poderoso símbolo del comienzo de algo nuevo en nuestros destinos.

Cuando oscureció, encendimos nuestra tradicional hoguera y el Gran Chamán nos desveló un conocimiento secreto. A través del ritual chamánico, nos fue dada la capacidad de recordar de dónde venía cada uno de nosotros, de qué parte del Universo, y de conocer su tarea en el planeta Tierra.

«Cuando estuvimos en la Meseta de Ukok yo le pregunté a la princesa de dónde era. Ella señaló una estrella, y pensé: “¿Puede ser Sirio?”. Cuando pregunté de dónde era yo, ella senaló aquella misma estrella. A continuación, cuando entramos en trance, me dio la impresión de que en otro planeta había un resplandor de color verde. Éramos muchas personas, subimos a la montaña y comprendí que podíamos hablar con Dios directamente. Nos sentamos, ¡y Dios hablaba con nosotros! Nos dijo que debíamos encarnarnos en la Tierra, puesto que allí la gente no creía en Dios, y debíamos ayudarles a despertarse. Sentí una sensación extrana… ¿¡cómo era posible que la gente no creyese en Dios!?, ¿¡qué extraño planeta era ese!? Me daba miedo reencarme en aquel planeta,y me dijeron que aquello era la novena rama. Yo estaba sentada observando, y tuve en todo momento un sentimiento de pavor. Me parecía que debía ser un planeta terrorífico y que sería terrible estar allí, debido quizás a los seres que los habitarían. Cuando nos dijeron de regresar, todo ocurrió muy rápido, y yo no quería volver de aquel estado. Nos dijeron que volveríamos allí y me tranquilicé, pero el sentimiento de añoranza por el hogar todavía permanece en mí».

Svetlana (Barnaúl)

Día 7 de la expedición

La mañana de la salida de la Meseta de Ukok nos despertó con un sol bañándose en la leche de una espesa niebla. Este maravilloso espectáculo fue la fase previa a lo que estaba por llegar. En medio de la niebla que se disipaba apareció sobre nuestras cabeza un arco blanco. Este particular fenómeno natural nos recordó a una puerta de mármol blanco. Tuvimos la sensación de que aquello era efectivamente la puerta al legendario Shambhala.

El camino de regreso fue largo. En un día recorrimos la distancia de regreso, que nos había costado dos días a la ida.

A nuestra vuelta al campamento, nos esperaba una increible sorpresa. Aquel día celebramos el cumpleaños de otro miembro de nuestra expedición. Como respuesta a nuestros deseos y felicitaciones, Elena, como un oráculo, nos predijo a cada uno de nosotros lo que nos esperaría en el futuro. Sentimos una fuerza muy especial en sus palabras.

Luego, tuvimos una sauna ritual. Después de vivir las fuertes corrientes energéticas de la Meseta de Ukok, realizamos una fuerte limpieza en la sauna. La alegría y la diversion acompañaron a nuestro ritual; fue maravilloso zambullirse en un río de montaña tras la sauna, corriendo bajo la luna algunos metros por delgados puentes hasta la fuente del río.

Día 8 de la expedición

Cargando a ritmo acostumbrado nuestras cosas en el UAZ, nos preparamos para comenzar la vuelta. Por el camino, la naturaleza de Altái nos mostró toda la belleza de sus montañas y lagos agrestes.

Dejando atrás un tramo entre montañas llamado “puertas rojas”, todavía vimos uno de los lugares más bonitos de Altái, el paso de Kato-Yarik. La altura del paso era de 700 metros, y desde esa altura se abre una espectacular vista hacia el valle por debajo. Un río de montaña fluye a lo largo del fondo de la garganta, y en la ladera opuesta hay un gran arroyo de cascada en el que se podía saciar la sed. Estando allí de pie, te sientes como un pájaro que se cierne sobre el barranco, y las corrientes de aire te sujetan, extendiendo tus alas.

El lugar de nuestra siguiente parada era una fantástico campamento turístico, «Las setas de piedra», en las orillas del río Chulishman. El apartado lugar nos recibió de manera muy hospitalaria.

Después de la cena, durante la cual compartimos nuestras experiencias, tomamos las panderetas y subimos un poco a la montaña. Allí, junto al fuego y con el sonido de los instrumentos chamánicos, nos unimos al Gran Espíritu de Altái.

Sentimos grandes experiencias y vivencias en las palabras de los participantes durante el feedback que siguió a la práctica. En diferentes modos y sensaciones, el Espíritu de Altái apareció durante el transcurso del ritual, y con su presencia bendijo a cada uno de los participantes para seguir el camino elegido.

Día 9 de la expedición

El comienzo de un nuevo día en las silenciosas montañas fue acompañado por una suave y melódica lluvia. Este clima nos introdujo poco a poco en un buen estado de meditación.

A las 10:00 de la mañana todos cruzamos divertidamente el río Chulyshman y comenzamos a escalar la montaña. El ascenso empinado era de 50 metros de altura, pero, después de haber superado este tramo de camino, vimos una imagen única. Se trataba de una rocas en forma de cono de color gris que estaban coronadas con unas piedras oblongas negras. Estas estructuras naturales parecían extraños hongos, sorprendentes y muy inusuales. Todo el grupo se levantó inmediatamente, y ya estábamos otra vez riendo y cantando canciones.

Después, continuó nuestra expedición hacia el lago Teletskoe en nuestro sólido UAZ, donde nos esperaba una excursión en barcazas.

Pasando velozmente por la superficie de aquellas aguas sin límites, admiramos los extraños paisajes de la costa del lago. Según las antiguas leyendas, el lago Teletskoe es la entrada al mundo de Erlik.

De camino visitamos la cascada Korbu. No es una cascada alta, pero es muy poderosa. La vibración de los flujos de agua se sentía en todo el espacio a su alrededor. Junto a la cascada había pequeñas tiendas en las que se vendían productos tradicionales de Altai hechos de materiales naturales, hierbas y recuerdos.

Por la tarde, en el campamento turístico, a orillas del río Biya, nos esperaban los rituales del baño. Debíamos llenar nuestro árbol nativo con el poder de la tierra de Altai sintiendo la fortaleza de los lugares que visitamos durante nuestro viaje. Cada participante transmitió y llenó de fuerza su estirpe durante la práctica.

Día 10 de la expedición.

El último día, desde la mañana, había una cierta tristeza debido a que la despedida estaba próxima. Durante 10 días nos hicimos todos muy amigos y muy cercanos los unos a los otros.

El bosque en aquella zona era abundante y con una vegetación diversa. Encontramos un claro aislado para el ritual chamánico con el que concluiría nuestra expedición.

Durante la lección, se nos dio la oportunidad de aprender el secreto de la comunicación con los difuntos, comprender las leyes de la existencia que nuestros antepasados ​​conocían y, a través de un ritual especial, hacer una pregunta a un antepasado difunto.

Los contactos que tuvieron lugar fueron muy emocionantes. Una de las participantes pudo comunicarse con su madre, que había dejado este mundo hacía exactamente 40 días y recibió respuestas a preguntas todavía sin resolver. Una persona logró obtener el eslabón perdido en la cadena de eventos de una historia incompleta. Algunos lloraron, ¡tan vital fue la información recibida del antepasado! Y todos recibimos un fuerte instrumento de ayuda en este mundo a través del mundo del pasado.

«Me concentré en mi abuelo, pero vi a mi hermana y a mi padre, que fueron los últimos en morir. Detrás de ellos había una gran cantidad de figuras negras. Tenía la sensación de que no eran recordados, habían desaparecido sin pena ni gloria, olvidados. Le pregunté a mi hermana: “¿Por qué nuestra estirpe es así? ¿qué nos ha pasado para sufrir de esta manera todos nosotros?”. Y apareció la siguiente imagen: Una mujer sentada con un vestido negro —imagino que viuda — ella enjuagaba ropa interior y en un ataque de emoción, se ahoga. Era alguien de mis antepasados; me vino el nombre Glafira. Cuando pregunté: “¿qué puedo hacer para salvar a mi estirpe?”. Me dijeron que ya estaba haciendo mucho. Mi hermana me dijo que estaba haciendo todo bien, que incluso sentía una ligera envidia. ¡Mi hermana me transmitió una emoción! “¡Si hubiera podido estar contigo en esta escuela ..!” Cuando estaba viva, le di libros para leer, escuchaba nuestra musica. Y luego dijo: “me gusta todo, tan solo tengo dudas”. Poco mas tarde ella murió. También me había dicho: “Si te creyera, si tuviera que abrir aquello, lo más probable es que nada ocurra”. En mi cabeza tenía la sensación de que estaba en el reino de Erlik.¿Qué podía hacer en aque momento? De repente, sentí la luz limpiando mi alma y llenándola. A continuación, todo desapareció abruptamente».

Ishtubi (Pechora)

Justo antes de la partida del primer grupo, pusimos todos los artículos empacados, recuerdos y regalos que compramos durante el viaje en una larga mesa y, dando vueltas alrededor con un sentimiento de alegría y amor, cargamos de energía todo lo que había en la mesa. Y con este estado de amor, cercanía espiritual y gratitud, nos abrazamos y expresamos nuestros deseos con cálidas palabras.

Nuestra gran expedición a la meseta de Ukok había terminado; pero no nuestro camino. Cada participante llevaría en su corazón la gran transformación que nos facilitó la Princesa de Ukok para transmitirla a personas de todo el mundo.

 

«Mi madre se apareció, joven como en las fotos (ni siquiera la conozco de esa manera), luego mi abuela. Solo tenía una pregunta para ellas: “¿Cómo terminaría la guerra en Ucrania?” Y se me apareció el árbol ancestral de Ucrania, terrible, como en las películas de terror, de el colgaban entidades y las caras se retorcían. Yo dije: “Bueno, ¿dónde está este espíritu ucraniano?”. Me mostraron un pequeño ciervo dorado y me pregunté cómo podia estar ahí, en aquella oscuridad. ¿Cómo podia ayudar? Me dijeron que se cantaban muy pocas canciones ucranianas. Yo dije: “Muéstrame el espíritu, ¿qué aspecto tiene?” Apareció una niña, pero no como la que aparecía en los libros ucranianos. A continuación, aparecieron los poetas ucranianos, como si estuvieran sosteniendo este árbol genealógico. Después, este árbol se conviertió en una niña grande y sobre su cabeza apareció un cielo estrellado y en sus manos, un huso hecho de estrellas. Pregunto “¿Qué es esto?” Ella responde que este es el destino de las personas, el destino del país».

Svetozara (Donetsk)

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